Aveces me asusto de mi vulnerabilidad; aveces me sorprendo de mi tesón.
Si soy tropiezos o soy lucha. Si estoy cansada o persevero.
La sensación de vacío no es nueva y no sé hasta cuando estará.
La total gratitud y goce no me es ajena, pero su diletantismo me desespera.
En un segundo, llanto. Al otro, la sonrisa gana.
No sé si vale la pena permanecer oscilando.
¿Dónde está la certeza que me convenza de seguir luchando?
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