En estos días de tanto dolor y pérdidas,
me aferro al aprender de todo.
Si son tiempos de crisis y desasosiego
¿qué luces puedo advertir? ¿Qué señales oír?
Sé que son tiempos de cuidado. A unx mismo, a quienes ama.
También son tiempos de dejar ir a quienes se van.
¿Cómo soltar cuando hay tanto depositado en el otro? Tanta memoria, tantos sueños.
"Si tú has decidido irte, yo tengo que aprender a dejarte ir"
Entonces, el duelo, la ausencia, los miedos que llenan los espacios vacíos
como fantasmas de caricatura de casa embrujada
Pero yo no soy cobarde y sé que puedo mirarlos a los ojos,
Ahuyentarlos con el poder de mi determinación.
Quiero ser feliz, quiero el amor, quiero la ternura, quiero el respeto, quiero el cuidado.
Ya suficiente dolor hay por el virus, como para sumarle desamor a la vida.
Tengo la certeza de haberlo dado todo,
de haber sido la mejor versión posible de mí misma
Todo lo que venga, debe ser consecuencia de ello.
Y la claridad de lo que merezco debe guiar mis pasos, al igual que la abuela María.
No soy mártir ni santa. Soy solo alguien que necesita en su vida altas dosis de calidez y coherencia.
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