Te vas y no puedo reclamar, porque ese mismo instante me llevó al sublime mundo de la fascinación.
Amo cómo te manifiestas, a veces despiadado, a veces discreto y sutil.
Estoy aquí por ti, queriendo que tú estés aquí para mí.
Cambias, te acercas y alejas, pero siempre haces que todo a tu alrededor refleje lo más puro de ti, contagiante, generoso, inmenso.
Eres Dios, eres amor, eres todo?
Eres todo lo que espero en un hombre, pero solo eres el sol.
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