lunes, 5 de abril de 2010

TEIA


Soy parte de un tejido. Me reconozco en cada nudo, en cada vertice, en cada punto que se bifurca.

Atravieso las redes creadas por los brazos de mis amigos, redes que unen territorios inmensos, colores vivos, ritmos que movilizan pueblos enteros.

Me alimento de eso que llega a mi corazón a través de mis ojos, oidos, cuerpo, boca. Y una vez en el corazón, lo devuelvo al mundo y me ofrezco como plaza.

El alma del mundo me habla y lleva a hablar y amar.

Quiero ser el juglar que conecta a los pueblos y los hace mirarse y quererse. Quiero que seamos más los que nos enternezcamos con las sonrisas de los niños y las historias de los abuelos. Más los que gustemos de bailar con otros que vienen de distintos lugares, de distintas vivencias.

Como el picaflor que poliniza mientras vuela alegremente. Paloma voladora de las amércias.

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