martes, 11 de mayo de 2010

La tentación de otoño

La tentación del otoño se asomó, abrió la puerta y se instaló a sus anchas. Pude ver cómo tomaba el lugar de las cosas que quiero, de mis deseos e impulsos. Yo misma le abrí la puerta- no quise ser descortés. Pero ahora que la veo enraizándose y arrastrando todo su paso, quiero poder sacarle la lengua y no caer en sus grises. Sin embargo, aquí estoy, con el corazón enfrascado y la mente entumecida. ¿Cuánto más pasará antes de tomarla de las patas y espantarla como se merece?

Al menos sé que la miro a los ojos, que no le huyo y que -aunque la reconozco muy adentro- mis bríos se impondrán, le pintarán los labios y alumbrarán sus ojos. Así, ella sabrá que "Aquí vive un poeta..."

En esta sensación de una juventud que ya no es tal, aunque las preguntas se mantienen, sé que encontraré el norte. Los ciclones que a veces me arrastran y otras veces me elevan, cesarán su caprichoso ritmo, y me dejarán ser.

Con fe escribo, ansiando reírme pronto de la angustia que hoy vivo.

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