En medio de la vorágine, detenerme a escuchar la melodía que el universo tiene para mí.
Si las lágrimas emergen, será para limpiar, para dejar florecer.
Elijo los colores, texturas y formas con los que decido crear mi mundo
Un mundo con sonrisa de niño, mucho verde y azul
Desde la soledad o la compañía, buscando devolverle al mundo su generosidad.
No hay mayor recompensa que los abrazos compartidos.
El tiempo para mí será, luego, la esperanza de encuentros transformadores.
Vuelvo para afirmarme, para acoger lo que soy
Ni más ni menos, ni deberes, ni condescendencias.
Con la libertad de mis decisiones
bailando lo que esté por venir.
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