Conozco la plenitud y el desengaño,
La dicha y el quebranto.
En invierno me visitan las dudas
se cuelan entre la neblina y las ausencias.
Tengo miedo de estar aferrándome a mis propias trampas
Trampas que cuido como si fuese una madre esmerada y culposa.
Si es tan evidente la imposibilidad ¿por qué me aferro a ella?
Aquel por el que escribía ayer, sigue provocando mis dudas.
Su ambigüedad hiere, su poco deseo aterra.
¿A qué se aferra él si su ser no responde al amor?
Tomé como diario a ese que siempre hizo brincar mi corazón.
Lo convertí en repositorio de caprichos, miedos y egoismo.
¿Tendré todavía la oportunidad de atravesar el tiempo y el espacio hasta llegar a él?
El tiempo y el espacio...
...Espero que jueguen a mi favor.
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